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Nuestra Explotación

 

Las ovejas son una tradición en  nuestra familia. Mi abuelo criaba el ganado y tenía la carnicería en la parte de atrás de la casa. Sin embargo, lo que mi abuelo y mi padre hacían difiere bastante de lo que hacemos ahora. Cuando era más joven comencé a informarme sobre todo lo relacionado con la conservación del medio ambiente, los cultivos ecológicos y el daño que hacen a la naturaleza determinados productos. Veía lo que tenía alrededor y no me gustaba. He de aclarar que he tenido inquietudes  ecologistas desde muy joven. De hecho, desde los 17 años formo parte de un grupo ecologista de Falces. Poco a poco me fui informando de los productos que dañan el medio ambiente y, cuando me hice cargo de la explotación ganadera, decidí cambiar las cosas. Me inscribí en el CRAE en 1995, pero para entonces hacía ya unos tres años que producía todo en ecológico. En la actualidad estoy inscrito también en el CPAEN, que cada año efectúa los controles que considera oportunos para comprobar que los pastos y los forrajes que cultivo cumplen todas las normativas para ser considerados ecológicos. Por su parte, los técnicos de la Denominación de Origen Ternasco de Navarra, a la que estoy acogido, efectúan también controles periódicos en los que comprueban que todas las cabezas que tengo en la granja, unas 730 en la actualidad, pertenecen a la Raza Navarra.

El sistema de explotación que tenemos es en extensivo, las ovejas pastan en fincas propias que tenemos en Falces y en la corraliza, donde se alimentan también de productos ecológicos. Los corderos se crían con las madres hasta aproximadamente los tres meses, o antes si se destinan a carne de lechal (unos 40 días). Los ternascos pesan unos 24 kilos en vivo (10 kilos en canal) y el carnero o zikiro, que servimos a algunos restaurantes, se sacrifica cuando tiene unos seis meses.

Mención aparte merece nuestros cultivos vegetales, todos ellos ecológicos, que sirven como base de la alimentación de nuestros corderos. Por un lado tenemos los cereales (cebada, avena y trigo), y por otro, los forrajes (veza, guisantes y alholva o arbejas, una semilla que hemos recuperado porque ya no se comercializaba). Además, tenemos praderas en el monte con alfalfa, nabos forrajeros y plantas aromáticas, que dotan a la carne de nuestros corderos de un sabor único y muy especial.

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